LLAMAMIENTO DESDE BUENOS AIRES POR LA PAZ EN COLOMBIA

ORGANIZACIONES POLÍTICAS, SOCIALES, SINDICALES, DE DERECHOS HUMANOS
Y COLOMBIANOS Y COLOMBIANAS EN ARGENTINA DENUNCIAMOS LA CRISIS
HUMANITARIA QUE ATRAVIESA COLOMBIA
#NosEstánMatando
Buenos Aires, 6 de julio de 2018
Desde hace más de cinco años, el pueblo colombiano viene luchando para que el objetivo
de la paz se haga realidad. Una negociación convertida en acuerdo se vislumbraba como
uno de los pasos más trascendentales para el final de una guerra que ha desangrado este
país. Sin embargo, el gobierno entrante ha abanderado como proyecto político la
desvirtuación de ese acuerdo firmado. El discurso hegemónico ha hecho aparecer a las
FARC como el actor en armas generador del mayor caudal de violencia en Colombia. Pero
la realidad actual pone en evidencia dos dramáticas verdades que han querido ser
ocultadas: la reorganización del paramilitarismo y el terrorismo de Estado.
A pesar de la firma de los acuerdos, la persecución a los defensores de la paz no ha
cesado. En lo que va del año 2018, más de 100 líderes y lideresas sociales han sido
asesinadxs en Colombia, y las amenazas propinadas por grupos organizados (tales como
las Águilas Negras) vienen en crecimiento. Los grupos paramilitares parecen haber
encontrado un escenario propicio para reconfigurarse en los territorios gracias a la
recomposición política del uribismo que se propinó tres triunfos electorales en los últimos
tiempos: El NO a la paz en el plebiscito, los resultados electorales de Álvaro Uribe como
candidato a senador y el triunfo de Iván Duque como nuevo presidente de Colombia. El
discurso reivindicador de la guerra que han agitado desde la tribuna política se ha
convertido en escenario para el crecimiento de la violencia desmedida a la que asiste
actualmente Colombia.
El Ministro de Defensa aún en funciones, Luis Carlos Villegas, ante la denuncia por parte de
organizaciones de derechos humanos sobre los asesinatos de líderes y lideresas sociales
en las regiones, sostuvo que la inmensa mayoría de los casos se trataba de un pleito por
linderos, de un tema de faldas y de peleas por rentas ilícitas, y aseguró que no hay una
organización o sistematicidad detrás del asesinato a líderes sociales. Las declaraciones del
ministro confirman la falta de respuesta del Estado y banalización de la brutal situación.
Las personas y organizaciones abajo firmantes denunciamos, con profunda preocupación,
la existencia de una crisis humanitaria en Colombia.
Como parte de la comunidad internacional manifestamos que los hechos evidencian un plan
sistemático de aniquilamiento y amenaza selectiva contra defensores/as de derechos
humanos, líderes y lideresas sociales, campesinxs y referentes territoriales de las fuerzas
políticas de oposición. La sistematicidad y selectividad de los asesinatos indican la
existencia de una acción planificada y organizada. La falta de garantías de protección a los
derechos fundamentales en Colombia se agrava cada vez más a causa del silencio de los
medios de comunicación masivos y la ausencia de acciones por parte del Estado.
Manifestamos nuestro rechazo al asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales en
Colombia. Los hombres y las mujeres que todos los días luchan por el derecho a vivir y
recuperar sus territorios, porque se respeten los recursos naturales, por la defensa de la
paz, la justicia social y el derecho a la vida, no pueden seguir siendo masacrados ante la
mirada indiferente del Estado colombiano, cuyo deber es proteger la integridad de todos sus
habitantes sin distinción de clase, género, raza o ideología.
Colombianos y colombianas, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales,
políticas y sindicales en Argentina, exigimos al gobierno nacional de la República de
Colombia y a sus instituciones judiciales, a los organismos de protección internacional de
DDHH, que investiguen a fondo los asesinatos, que garanticen efectivamente el resguardo a
la vida de aquellos líderes y lideresas, defensoras y defensores de DDHH que han sido
amenazadas y se encuentran desprotegidas en sus territorio; y tomen todas las medidas
necesarias para frenar el accionar de todo tipo de organización armada que actúe al margen
de la ley.

 

 

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