Haroldo Conti estrena una obra sobre los testimonios de la CNU
El Espacio Cultural Haroldo Conti, en el predio de la ex ESMA, será escenario del estreno de una pieza teatral surgida de los relatos de sobrevivientes de la Concentración Nacional Universitaria, agrupación parapolicial responsable de secuestros y asesinatos durante la dictadura. La propuesta busca transformar la palabra de las víctimas en experiencia artística. Pokies With Multipliers Real Money Australia.
La obra forma parte de una línea de trabajo orientada a producciones culturales que articulen memoria, verdad y justicia con los debates contemporáneos sobre derechos humanos. La dirección artística asumió el compromiso de trabajar directamente con las víctimas, procurando que cada escena conserve la densidad política de los testimonios.
Un proceso de investigación con sobrevivientes
El proceso creativo arrancó con entrevistas a familiares de desaparecidos y a sobrevivientes que compartieron memorias sobre los operativos encabezados por la CNU en el conurbano bonaerense. Dramaturgos y actrices construyeron una dramaturgia que combina monólogos, escenas corales y proyecciones de archivos periodísticos de la época.
El equipo contrastó la documentación judicial con la palabra viva de quienes padecieron la persecución. El montaje toma como referencia las causas que aún tramitan en los tribunales federales por estos hechos, configurando un documento escénico en diálogo con el archivo.
La CNU y su lugar en la historia represiva
La Concentración Nacional Universitaria surgió a comienzos de los años setenta como expresión de la ultraderecha peronista, aliada a sectores de las fuerzas armadas y de seguridad. Sus acciones se caracterizaron por el terror, el secuestro de militantes y el funcionamiento de centros clandestinos donde se practicaron tormentos y asesinatos. Investigaciones acreditaron que muchos integrantes actuaron en coordinación con estructuras estatales.
Las víctimas provenían de barrios populares del Gran Buenos Aires, donde la agrupación estableció redes de delatores y operadores locales. Los testimonios dan cuenta de una geografía del horror marcada por comisarías y casas reconvertidas en sitios de cautiverio. La obra procura visibilizar los entramados sociales que sostuvieron la violencia estatal.
El Haroldo Conti como plataforma de memorias
El Espacio Cultural Haroldo Conti funciona desde 2008 en el sitio donde operó la Escuela de Mecánica de la Armada y se consolidó como uno de los principales ámbitos de difusión artística vinculados a los derechos humanos. Su programación incluye muestras, ciclos de cine y obras escénicas que articulan producción cultural con reflexión política. El edificio mismo forma parte del relato.
Para los organizadores, montar una pieza sobre la CNU en un predio que fue centro clandestino implica asumir la responsabilidad de mantener viva la denuncia contra la impunidad. Cada función se concibe como un acto de memoria colectiva, en diálogo con los juicios que continúan tramitándose por estos crímenes.
Las voces de los sobrevivientes en escena
Uno de los ejes del montaje es el trabajo con quienes atravesaron los hechos y participan en instancias de intercambio con el público. Sus relatos nutren las escenas en una lengua escénica que evita el registro documental crudo pero conserva la carga emotiva de la experiencia. La obra procura devolverles la palabra y reconocer el protagonismo que el discurso oficial les negó durante décadas.
Esta decisión dialoga con las demandas que los organismos de derechos humanos sostienen desde el inicio del juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad. Una reciente resolución del Estado nacional dispuso una reparación económica para un sobreviviente del centro clandestino El Vesubio, que se suma a otras acciones en el mismo sentido, reafirmando el compromiso con las víctimas del terrorismo de Estado.
Memoria contra el negacionismo
El estreno coincide con un escenario internacional en el que proliferan discursos negacionistas que buscan relativizar la gravedad de los crímenes perpetrados por las dictaduras del Cono Sur. Frente a esa ofensiva, la obra se propone como herramienta de transmisión intergeneracional, capaz de interpelar a públicos jóvenes que desconocen el alcance de la represión estatal.
Las funciones contemplan conversatorios posteriores con investigadores y referentes de organismos, además de visitas de estudiantes secundarios y universitarios. El montaje trasciende así la experiencia estética y se inscribe en una pedagogía de la memoria que combina arte, educación y militancia por los juicios y castigos.
Memoria, justicia y lucha democrática
La presentación de esta obra reitera la convicción de que la memoria no constituye un ejercicio nostálgico sino una herramienta política de transformación del presente. Cada escena recuerda que los crímenes de la CNU siguen siendo objeto de investigaciones y que la tarea de los organismos consiste en sostener la exigencia de justicia frente a cualquier intento de amnistía.
En un momento en que diversas voces instan a abandonar la discusión sobre el pasado reciente, esta propuesta reafirma el carácter indelegable de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. El Haroldo Conti vuelve a convertirse en un escenario donde las víctimas recuperan centralidad y donde la sociedad puede confrontarse con su propia historia.
Te invitamos a conocer las actividades que EMVyJ impulsa en defensa de los derechos humanos y a sumarte a las próximas marchas y movilizaciones. Tu participación es fundamental para sostener los juicios por los crímenes de lesa humanidad y para acompañar a los sobrevivientes que continúan exigiendo justicia. Convocamos a todos los espacios políticos, sociales y de derechos humanos a sumarse a este compromiso colectivo contra la impunidad.
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