Emblema circular con fondo azul claro y silueta de pañuelo blanco, símbolo de memoria y derechos humanos
Encuentro Memoria Verdad y Justicia contra la impunidad de ayer y de hoy
SUMATE

El juicio por la comisaría 5ta y el testimonio de un ex preso

La sala de audiencias del Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata se quedó pequeña este mediodía cuando familiares, organismos de derechos humanos y militantes desbordaron los pasillos para acompañar el testimonio de un ex preso que volvió a hablar frente a sus torturadores sobre lo vivido en la comisaría 5ta durante la última dictadura. La jornada se convirtió en una nueva escena de la disputa por la memoria que sostienen Abuelas, Madres, APDH, HIJOS y Encuentro Memoria Verdad y Justicia.

El relato llega en un contexto sensible: la mayoría de los represores envejecen en el banquillo, las víctimas envejecen en las aulas y en las calles, y los juicios por crímenes de lesa humanidad siguen siendo la principal herramienta de justicia disponible. La audiencia reconstruye lo ocurrido en aquella seccional y reabre la pregunta sobre el papel de las fuerzas de seguridad en el aparato represivo.

Una sala colmada y un silencio que pesa

Cuando el detenido llegó a declarar, ya no quedaban sillas y los militantes improvisaban bancos en el pasillo. Las paredes suelen alojar a estudiantes de abogacía y funcionarios judiciales, pero esta vez se llenaron de pañuelos blancos, banderas de las Madres y de HIJOS, y de compañeros que aplaudieron al testigo antes de que empezara a hablar. Esa recepción fue un reconocimiento a décadas de coraje.

El clima cambió cuando el magistrado invitó a declarar. Los abogados querellantes, entre ellos referentes de la APDH y de HIJOS La Plata, pidieron que se registrara con precisión cada hecho. Los acusados, en su mayoría ex oficiales de la bonaerense, observaban sin alterar su expresión mientras gendarmes y efectivos del Servicio Penitenciario custodiaban la sala.

La comisaría 5ta como centro clandestino de detención

La comisaría 5ta no fue un lugar de paso común: según los testimonios acumulados, funcionó como un centro clandestino donde los detenidos-desaparecidos eran alojados en calabozos adaptados, sometidos a tortura con picana eléctrica, golpes, submarino y la llamada ley del talión. Las víctimas eran sacadas en operativos nocturnos y puestas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, mecanismo legal que disolvía cualquier rastro.

En el relato recogido por el Tribunal Oral, el testigo describió cómo fue encapuchado en su casa, llevado en un Falcon hasta la seccional y sometido a interrogatorios para que confesara su pertenencia a organizaciones políticas y sindicales. La descripción de los ruidos, los gritos y la presencia de conocidos aporta nuevos detalles al expediente y permite reconstruir el mapa del aparato represivo local.

La voz de un sobreviviente en un juicio que lleva décadas

El protagonista de esta audiencia es un sobreviviente que hace años sostiene la denuncia pública de lo padecido. Sus primeras declaraciones sirvieron para reabrir expedientes archivados durante la dictadura y durante la etapa de impunidad garantizada por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Hoy, con la causa elevada a juicio, su palabra vuelve a operar como prueba central y como memoria viva para las generaciones más jóvenes.

En la sala, varios estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de La Plata escucharon con atención. Algunos forman parte del movimiento estudiantil que ha vuelto a vincular la discusión sobre el pasado dictatorial con la situación de los presxs políticxs del presente. Esa articulación permite que el juicio no quede reducido a un trámite judicial y se convierta en una instancia educativa y política.

El camino judicial que llevó a esta audiencia

Esta no es la primera vez que el expediente por la comisaría 5ta llega a una instancia oral. Durante años, víctimas y organismos impulsaron la reapertura de causas cajoneadas en los primeros años de la democracia, cuando la impunidad parecía garantizada por los indultos y la dejadez del Poder Judicial. La reapertura parcial llegó tras la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida en 2005, que permitió retomar investigaciones por el terrorismo de Estado.

La elevación a juicio se demoró por la complejidad de los operativos y la muerte de varios imputados, pero las nuevas audiencias permiten incorporar testimonios que no habían sido escuchados. La prueba testimonial sigue siendo central, porque la destrucción de documentación y el encubrimiento de las Fuerzas Armadas dejaron pocos registros escritos de lo ocurrido en las seccionales donde funcionaron centros clandestinos.

Reacciones de los organismos y de la comunidad

Las redes y los comunicados oficiales de los organismos se llenaron de solidaridad con la víctima y de exigencia de perpetua para los imputados. Comunicados recientes de la coalición recordaron que la causa aún carece de zonas enteras por indagar y reclamaron que se incorporen las declaraciones de los demás sobrevivientes. La condena de los ex oficiales constituye una herramienta concreta para desmontar las redes de encubrimiento que garantizaron la impunidad.

En las calles de La Plata y de Buenos Aires, las convocatorias a movilizarse coincidieron con esta audiencia. Madres, Abuelas, HIJOS, el CeProDH y decenas de sindicatos y centros de estudiantes difundieron la cita y pidieron concurrir con un pañuelo blanco en la mano. Quienes se acercaron al tribunal coincidieron en que la jornada fue una nueva prueba de que la lucha por la justicia no termina mientras haya represores libres.

Por qué importa este juicio en la actualidad

Este juicio importa porque es un espejo del presente. Las voces que se escuchan frente al victimario en el banquillo son las mismas que alegan hoy contra la criminalización de la protesta, contra la detención de jóvenes en barrios populares y contra la persecución a quienes defienden los derechos humanos. Escuchar a un sobreviviente en este contexto es, para los que se congregaron afuera del tribunal, una manera de trazar la continuidad entre la dictadura y la democracia.

Por eso, el seguimiento de este juicio no puede quedar circunscripto a las víctimas directas. Las nuevas camadas de militantes, abogados y estudiantes son convocadas a transformar el dolor en organización y a acompañar cada audiencia como un acto político. Mantener vivas las causas y exigir que cada represor pague es el camino que hoy se renueva con cada declaración como la que protagonizó este sobreviviente en el Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata.

La cita es en la calle, en las audiencias y en cada espacio donde la memoria pueda sostenerse. Te invitamos a sumar tu firma al próximo documento, a participar de la próxima marcha y a mantenerte informado a través de los archivos públicos de la coalición, donde se pueden consultar comunicados, declaraciones y resoluciones que dan cuenta de cada paso de esta pelea colectiva.