Emblema circular con fondo azul claro y silueta de pañuelo blanco, símbolo de memoria y derechos humanos
Encuentro Memoria Verdad y Justicia contra la impunidad de ayer y de hoy
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Organizaciones de DDHH argentinas denuncian espionaje a militantes

El Encuentro Memoria Verdad y Justicia, junto a organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos, denunció la continuidad de prácticas de espionaje ilegal contra militantes y referentes territoriales en distintos puntos del país. La acusación señala tareas de inteligencia y seguimiento sistemático dirigidas a personas que participan en reclamos por tierra, vivienda, trabajo y justicia social. Para los organismos, esta práctica represiva reedita mecanismos históricos de persecución a quienes organizan y protestan.

Lo más alarmante es el uso del argumento de la "lucha contra el narcotráfico" como pantalla justificativa. Las organizaciones rechazan que la persecución de delitos vinculados al tráfico de drogas pueda servir como pretexto para vigilar, infiltrar y hostigar a personas sin vinculación con esas actividades. Esta retórica, advierten, reedita los discursos de "seguridad nacional" que durante décadas justificaron el terrorismo de Estado.

La situación se produce en un contexto de creciente preocupación por las garantías democráticas y por la continuidad de prácticas de vigilancia institucional sobre el campo popular. Memoria, Verdad y Justicia advierte que el espionaje vulnera derechos individuales y constituye una herramienta de disciplinamiento político. Por eso, reclama el cese inmediato de estas prácticas y la apertura de investigaciones que determinen responsabilidades.

La denuncia y los organismos firmantes

La presentación se realizó con base en testimonios, pruebas documentales y registros fotográficos que dan cuenta de operativos de seguimiento a dirigentes barriales, integrantes de comedores comunitarios, delegados sindicales y referentes de organizaciones campesino-indígenas. Entre los firmantes se encuentran centrales de trabajadores, espacios de memoria, centros de estudiantes y colectivos de defensa del territorio.

Los organismos exigen al Ministerio de Seguridad y a las dependencias de inteligencia que informen sobre los criterios y metas de la vigilancia. También reclaman la intervención del Congreso, del Poder Judicial y de los organismos de control para establecer si estas prácticas se realizan con o sin autorización judicial, ya que en ambos casos representan violaciones a los derechos humanos.

Mecanismos del espionaje detectados

Las organizaciones detallaron que el espionaje incluye seguimiento con vehículos sin identificar, presencias en domicilios, fotografías de reuniones y el uso de identidades falsas para obtener información. También se registraron llamadas intimidatorias, ingresos indebidos a bases de datos y la confección de informes sobre actividades políticas, sindicales y sociales de los militantes.

En varios casos documentados, agentes de inteligencia concurrieron a actividades públicas, tomaron registro de asistentes y cruzaron esos datos con causas judiciales abiertas. Esta articulación entre inteligencia y poder judicial configura, para los denunciantes, un sistema paralelo ajeno a cualquier contralor democrático.

El pretexto antinarcotráfico como fachada

Uno de los aspectos más preocupantes es la utilización del discurso antinarcotráfico para justificar el espionaje contra organizaciones que nada tienen que ver con el tráfico de drogas. Los firmantes recuerdan que en los últimos años se incrementó la presencia de fuerzas federales en barrios populares con ese argumento, y que ahora se extiende a tareas de inteligencia sobre movimientos sociales.

Para los organismos de derechos humanos, esta estrategia reedita los discursos de "enemigo interno" que durante la última dictadura justificaron miles de detenidos desaparecidos, presos políticos y exiliados. Reemplazar la categoría de "subversión" por la de "narco" recicla una matriz represiva que estigmatiza a los sectores populares como peligrosos.

Vulneración de derechos y responsabilidades del Estado

La denuncia señala que estas prácticas violan la Constitución Nacional, los tratados internacionales de derechos humanos y las leyes que regulan las actividades de inteligencia. Toda tarea de seguimiento debe contar con control judicial previo, algo que no ocurre en ninguno de los casos denunciados.

El espionaje afecta derechos fundamentales como la libertad de expresión, de reunión, de asociación y de protesta. Los organismos sostienen que cuando el Estado vigila a quienes piensan distinto, se está frente a un mecanismo propio de regímenes autoritarios. En este sentido, el informe sobre espionaje ilegal disponible en el portal del Encuentro reúne documentación clave sobre casos previos y sus derivaciones judiciales.

La continuidad de prácticas represivas

Los organismos firmantes recuerdan que el espionaje ilegal sobre militantes sociales forma parte de prácticas represivas que tienen profundas raíces históricas en el país. Durante la última dictadura cívico-militar, los servicios de inteligencia elaboraron ficheros, listas negras y seguimientos sistemáticos que terminaron en secuestros, torturas y desapariciones forzadas.

Si bien los juicios de lesa humanidad han avanzado y existe condena social y judicial al terrorismo de Estado, estas prácticas de inteligencia ilegal sobre el campo popular se actualizan bajo nuevas formas. La persecución a referentes sociales, la infiltración en organizaciones y la confección de dossiers sobre militantes demuestran que las estructuras de inteligencia conservan una lógica de "enemigo interno" que se reactiva cada vez que los sectores populares se organizan para reclamar derechos.

Militantes y referentes bajo vigilancia

Entre los afectados se encuentran delegados gremiales de fábricas recuperadas, integrantes de organizaciones territoriales que luchan por la urbanización de villas, defensores del ambiente frente a proyectos extractivistas y referentes de la diversidad sexual. Abogados que litigan contra el Estado también fueron blanco de seguimiento.

Esta amplitud demuestra que el espionaje no busca aislar a organizaciones vinculadas al delito sino disciplinar al conjunto del campo popular. La elección de los perfiles vigilados responde a un patrón claro: quienes cuestionan el ajuste, defienden a los humildes y organizan a sus comunidades.

La respuesta social y los espacios de debate

Ante la gravedad de los hechos, casas de estudio y organismos de derechos humanos convocan a espacios abiertos de reflexión para fortalecer la respuesta colectiva. Se realizarán charlas, debates y jornadas en universidades públicas con el objetivo de analizar el espionaje ilegal y la criminalización de los reclamos sociales.

Una de las actividades centrales será la charla abierta en Filosofía en la Facultad de Filosofía, donde estudiantes, docentes y referentes sociales podrán intercambiar miradas y construir articulaciones frente a la avanzada represiva. Estas instancias buscan visibilizar la dimensión pedagógica del compromiso con los derechos humanos.

El Encuentro Memoria Verdad y Justicia convoca a todas las organizaciones, militantes, vecinos y vecinas a sumarse a las próximas jornadas de lucha y a participar de las actividades programadas. Es imprescindible exigir el cese inmediato del espionaje ilegal, la investigación de las responsabilidades políticas y penales correspondientes y el compromiso efectivo del Estado con los derechos humanos. Solo con la organización de los trabajadores, la unidad de los organismos de derechos humanos y la más amplia movilización social será posible frenar la avanzada represiva y defender la democracia frente a quienes pretenden construirla sobre el espionaje, la mentira y la criminalización de los que luchan. Sumate a las próximas actividades, difundí esta denuncia y fortalecé la construcción colectiva de memoria, verdad y justicia.