Emblema circular con fondo azul claro y silueta de pañuelo blanco, símbolo de memoria y derechos humanos
Encuentro Memoria Verdad y Justicia contra la impunidad de ayer y de hoy
SUMATE

Reclamo por demoras en un juicio de lesa humanidad

Los organismos que integran el Encuentro Memoria Verdad y Justicia solicitaron al Consejo de la Magistratura la remoción de un juez señalado por demorar de manera injustificada el avance de un juicio por crímenes de lesa humanidad. El planteo reclama que se investigue su conducta y que se adopten medidas frente a una dilación que afecta el derecho de las víctimas a obtener justicia.

La presentación coloca en el centro la responsabilidad institucional de quienes intervienen en procesos vinculados con el terrorismo de Estado. Cada demora puede profundizar el sufrimiento de sobrevivientes y familiares, muchos de los cuales llevan décadas esperando una sentencia que establezca la verdad sobre los secuestros, las torturas, los asesinatos y las desapariciones forzadas.

Para la coalición, la lentitud judicial no constituye un problema meramente administrativo. Cuando un expediente permanece paralizado sin razones válidas, se debilita la obligación estatal de investigar, juzgar y sancionar a los responsables. También se pone en riesgo la preservación de pruebas y la posibilidad de que los acusados respondan ante la justicia mientras aún pueden hacerlo.

Una denuncia contra la demora judicial

El pedido dirigido al Consejo de la Magistratura busca que el órgano encargado de evaluar el desempeño de los jueces examine las decisiones, omisiones y plazos registrados en el expediente. Los organismos sostienen que la conducta denunciada podría configurar un incumplimiento grave de los deberes judiciales, especialmente por tratarse de hechos imprescriptibles.

Los juicios por delitos de lesa humanidad requieren una respuesta diligente, fundada y compatible con los estándares nacionales e internacionales. La complejidad de las investigaciones no puede convertirse en una justificación permanente para postergar audiencias, resoluciones o medidas probatorias necesarias para llegar al debate oral.

El tiempo como forma de impunidad

Las organizaciones de derechos humanos advierten que el paso del tiempo tiene consecuencias concretas. Las personas imputadas pueden fallecer sin ser juzgadas, mientras que testigos y sobrevivientes enfrentan problemas de salud, dificultades para declarar y el desgaste de volver a narrar experiencias traumáticas ante los tribunales.

La impunidad también puede instalarse mediante mecanismos menos visibles que una absolución. Un trámite que se extiende sin explicación, una resolución que nunca llega o una audiencia suspendida reiteradamente producen el mismo efecto: alejan la posibilidad de una sentencia y erosionan la confianza en las instituciones democráticas.

La responsabilidad del Poder Judicial

La exigencia de remoción no implica desconocer las garantías del debido proceso. Por el contrario, reclama que esas garantías sean aplicadas dentro de un sistema capaz de investigar con seriedad y resolver en plazos razonables. Las víctimas tienen derecho a participar, aportar pruebas y recibir una respuesta judicial efectiva.

El Consejo de la Magistratura deberá analizar los antecedentes con transparencia, escuchar a las partes y determinar si existió una falta disciplinaria o un mal desempeño. El control sobre los magistrados resulta indispensable cuando la actuación de un juzgado puede comprometer una política de Estado vinculada con memoria, verdad y justicia.

Una agenda que excede los tribunales

El reclamo se inscribe en una lucha más amplia contra la impunidad y la violencia institucional. La coalición ha señalado que las prácticas represivas no pertenecen únicamente al pasado: también aparecen en la criminalización de la protesta, en causas armadas y en la persecución de comunidades organizadas. El análisis sobre la protesta en Cushamen muestra cómo esas dinámicas afectan derechos fundamentales en democracia.

La defensa de los juicios de lesa humanidad forma parte de una agenda de protección integral de los derechos humanos. Incluye la libertad de expresión, el derecho a manifestarse, la defensa de los pueblos originarios y el rechazo a toda forma de persecución política o judicial contra quienes reclaman.

Memoria, verdad y justicia como obligaciones

Los organismos también vinculan este caso con los compromisos internacionales asumidos por el Estado argentino. En ese marco, los informes de la sociedad civil cumplen una función decisiva para documentar retrocesos y reclamar políticas públicas. La coalición ante la ONU ha presentado observaciones sobre la situación de los derechos humanos y las obligaciones pendientes.

Sostener los procesos judiciales hasta sus últimas consecuencias exige independencia, recursos y voluntad política. También requiere una ciudadanía atenta a las decisiones de los tribunales y dispuesta a acompañar a quienes mantienen viva la búsqueda de justicia después de tantos años.

La solicitud al Consejo de la Magistratura merece seguimiento público y compromiso colectivo. Difundir el reclamo, acompañar a sobrevivientes y familiares y participar de las movilizaciones son formas concretas de defender una democracia sin impunidad. Mantener activa la memoria es exigir que cada crimen de lesa humanidad sea investigado y que ninguna demora vuelva a convertirse en una herramienta de silencio.