Emblema circular con fondo azul claro y silueta de pañuelo blanco, símbolo de memoria y derechos humanos
Encuentro Memoria Verdad y Justicia contra la impunidad de ayer y de hoy
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Convocatoria a una jornada de reflexión por el golpe en la ex ESMA

Cada 24 de marzo, Argentina revive una de las heridas más profundas de su historia reciente. En la ex Escuela de Mecánica de la Armada, convertida en Espacio de Memoria y Derechos Humanos, convergen anualmente familiares de víctimas, sobrevivientes, militantes y vecinas para renovar el compromiso con quienes padecieron el terrorismo de Estado.

La agrupación Encuentro Memoria Verdad y Justicia, junto a decenas de organizaciones sociales, sindicales, políticas y de derechos humanos, llamó a participar en una jornada de reflexión que se extenderá durante toda la semana previa al aniversario del golpe cívico-militar de 1976. La propuesta incluye actos, radios abiertas, proyecciones y una marcha central que culminará frente al emblemático edificio de Núñez.

El sentido de una fecha emblemática

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 instaló en el país una dictadura que secuestró, torturó y desapareció a miles de personas. La ESMA funcionó como uno de los mayores centros clandestinos de detención, donde operó un engranaje represivo que marcó a generaciones enteras. Recordar ese pasado no es un ejercicio nostálgico sino una tarea política: implica reconocer las responsabilidades y exigir que los responsables continúen rindiendo cuentas ante la justicia.

Transcurridas casi cinco décadas, la memoria sigue siendo un campo de disputa. Los intentos de relativizar lo ocurrido, de negar el carácter sistemático de la represión o de proponer reconciliaciones sin justicia han encontrado siempre la respuesta firme de los organismos de derechos humanos. La jornada apunta justamente a sostener ese debate en la agenda pública.

Una convocatoria desde abajo

Encuentro Memoria Verdad y Justicia agrupa a más de cien organizaciones que comparten una mirada crítica sobre el pasado dictatorial y sobre la realidad actual. La convocatoria busca articular a vecinas, centros de estudiantes, comisiones barriales y sindicatos en una misma jornada, donde la palabra circule y se construyan lazos entre quienes recién se acercan al tema y quienes llevan décadas militando en este campo.

Esta articulación es posible porque las organizaciones entienden que la memoria no se reduce a actos solemnes. Se trata de habitar las plazas, de compartir testimonios, de leer documentos y de discutir qué tipo de sociedad se quiere construir. La jornada incluye actividades en escuelas, universidades y clubes de barrio para garantizar que el mensaje llegue a cada rincón del territorio.

Exigencias que siguen vigentes

El documento firmado por las organizaciones plantea una serie de reivindicaciones que conectan el pasado con el presente. Entre ellas se destacan la continuidad de los juicios por crímenes de lesa humanidad, el rechazo a cualquier intento de amnistía u olvido, y la defensa irrestricta del derecho a la protesta social. También se exige la libertad de los presos políticos y el cese de la criminalización de quienes se movilizan en las calles.

Otro eje central es la denuncia de la violencia institucional que se ejerce hoy contra sectores populares. Para las organizaciones, no hay una frontera nítida entre la dictadura y la democracia en materia de represión: las prácticas de hostigamiento, gatillo fácil y tortura en comisarías continúan reproduciendo lógicas heredadas del terrorismo de Estado.

La marcha como expresión colectiva

El acto central será la tradicional marcha que partirá desde la Plaza de Mayo hacia la ex ESMA. La columna irá encabezada por sobrevivientes y familiares de desaparecidos, seguida por las banderas de las distintas agrupaciones que integran el Encuentro. Se esperan además intervenciones artísticas, lecturas de documentos y la lectura de un comunicado consensuado.

A lo largo del recorrido se sumarán músicas, poetas y grupos de teatro que acompañarán con sus propuestas. Las organizaciones llaman a llevar velas, pañuelos blancos y fotografías de los desaparecidos, para que cada paso sea un homenaje concreto. La marcha es concebida como un acto de reparación colectiva, donde cada participante se hace cargo de mantener encendida la llama de la memoria.

Juicios que marcan el camino

En las últimas semanas, distintos tribunales del país avanzaron en causas emblemáticas que reflejan la vitalidad del proceso de justicia. Un caso reciente muestra cómo la justicia federal de Mar del Plata investiga la responsabilidad de un ex intendente durante el secuestro de dos militantes peronistas (investigación en curso). Este tipo de avances demuestra que la búsqueda de verdad no se detiene.

A la vez, los tribunales continúan descomprimiendo archivos y sumando testimonios que permiten reconstruir el funcionamiento del aparato represivo. Cada sentencia ratifica que los crímenes fueron planificados desde las más altas esferas del Estado y que existió una voluntad deliberada de exterminar a un sector de la sociedad. La jornada busca visibilizar estos logros para fortalecer la confianza en el camino judicial.

Una herencia que aún pesa

A diez años del fallo conocido como caso Rúa, las organizaciones recuerdan cómo aquel antecedente dejó al descubierto la continuidad de prácticas represivas dentro del sistema penitenciario federal (herencia represiva). Las condiciones de detención, los traslados arbitrarios y el aislamiento prolongado son algunos de los flagelos que persisten en las cárceles argentinas.

Para el Encuentro, reflexionar sobre este legado implica también pensar en las víctimas de la democracia. Los presos políticos, las jóvenes criminalizadas por manifestarse y los detenidos en comisarías sin acceso a derechos básicos forman parte del mismo hilo histórico. La jornada propone tender puentes entre los organismos que trabajaron durante la dictadura y quienes hoy defienden a las víctimas de la represión contemporánea.

La juventud como transmisora

Las organizaciones convocantes dedicarán espacios específicos para que adolescentes y jóvenes se involucren activamente. Se organizarán talleres de radio, jornadas de murales y lecturas colectivas en escuelas secundarias y universidades, con el objetivo de que las nuevas generaciones puedan apropiarse de la historia reciente.

También se promoverá la creación de materiales pedagógicos que vinculen el golpe de 1976 con las luchas del presente. La idea es que cada joven pueda reconocer las continuidades entre el pasado dictatorial y los desafíos actuales en materia de derechos humanos. Sin esa transmisión intergeneracional, la memoria corre el riesgo de volverse un ritual vacío de contenido político.

Te invitamos a sumarte a las actividades programadas en tu barrio, a participar de la marcha y a difundir los materiales publicados por las organizaciones. La memoria se construye colectivamente: cada presencia, cada gesto, cada palabra compartida fortalece el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.