Emblema circular con fondo azul claro y silueta de pañuelo blanco, símbolo de memoria y derechos humanos
Encuentro Memoria Verdad y Justicia contra la impunidad de ayer y de hoy
SUMATE

Campo de Mayo y la evidencia de un centro de exterminio

La Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo integró la estructura represiva desplegada por la última dictadura cívico-militar argentina. Un informe técnico aporta elementos para comprender cómo ese espacio funcionó dentro de un circuito clandestino de secuestro, cautiverio, tortura, traslado y desaparición forzada.

La relevancia del documento excede la identificación de un edificio o de un predio militar. Su análisis permite relacionar testimonios, planos, fotografías, documentos institucionales y transformaciones edilicias para reconstruir responsabilidades y modalidades operativas. La evidencia material ayuda a sostener una verdad histórica que durante décadas intentó ser ocultada.

Reconocer el papel de la Escuela de Suboficiales también fortalece las investigaciones judiciales por crímenes de lesa humanidad. La represión en Campo de Mayo no fue una sucesión aislada de hechos: respondió a una organización territorial, jerárquica y planificada.

Un territorio integrado al dispositivo represivo

Campo de Mayo fue uno de los principales enclaves militares de la provincia de Buenos Aires. Su extensión, sus unidades y el control ejercido sobre los accesos permitieron instalar lugares clandestinos de detención alejados de la mirada pública, aunque situados dentro de una institución estatal.

El informe técnico ubica a la Escuela de Suboficiales en relación con ese entramado. La circulación interna, la proximidad con otras dependencias y la disponibilidad de personal y vehículos son datos relevantes para evaluar cómo se produjeron los secuestros y los traslados. El análisis espacial permite superar la idea de que la clandestinidad dependía únicamente de instalaciones ocultas.

Qué aporta una investigación técnica

Una investigación de esta naturaleza reúne distintas fuentes y las contrasta. Los testimonios de sobrevivientes describen ruidos, recorridos, sectores de encierro, voces, uniformes y rutinas; la documentación y la arquitectura permiten verificar si esas percepciones corresponden con la configuración del lugar en el período represivo.

También se examinan modificaciones posteriores, demoliciones, cambios de uso y obras que pudieron alterar las huellas del funcionamiento clandestino. Lejos de invalidar la prueba, esas transformaciones pueden indicar intentos de borrar rastros o de impedir una lectura histórica del predio.

El valor del informe reside en esa articulación. La materialidad no reemplaza a los testimonios: los vuelve más precisos, los vincula con cadenas de mando y ayuda a establecer una secuencia de hechos compatible con el plan sistemático de desaparición de personas.

Indicadores de cautiverio y exterminio

La existencia de un centro clandestino se acredita mediante un conjunto de indicios convergentes. Sectores restringidos, circulación controlada, espacios de aislamiento, vigilancia armada y conexiones con otras instalaciones forman parte de una lógica incompatible con un uso administrativo ordinario.

En el caso de la Escuela de Suboficiales, el informe permite interpretar el predio como una pieza del sistema de inteligencia y represión de Campo de Mayo. Las personas secuestradas podían permanecer allí, ser interrogadas y torturadas, o ser derivadas a otros puntos del circuito. Esa dinámica explica por qué la investigación debe considerar el conjunto de unidades y no una sola construcción.

La afirmación de que la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo fue centro de exterminio se apoya, entonces, en la convergencia entre prueba documental, relatos de sobrevivientes y lectura forense del territorio. La categoría describe una función dentro de un aparato criminal, no una denominación meramente simbólica.

Cómo leer la evidencia histórica

Fuente de prueba Qué permite reconstruir Alcance para la investigación
Testimonios de sobrevivientes Rutinas, recorridos, voces y condiciones de cautiverio Identificar sectores y prácticas represivas
Planos y fotografías Distribución, accesos y transformaciones del predio Comparar el espacio actual con el de la dictadura
Registros militares y administrativos Dependencias, personal y movimientos Vincular funciones con posibles responsabilidades
Peritajes arquitectónicos y arqueológicos Huellas materiales y cambios edilicios Detectar alteraciones, ocultamientos y continuidades
Expedientes judiciales Relación entre víctimas, hechos y unidades Integrar la evidencia en causas por lesa humanidad

Este enfoque resulta indispensable cuando los perpetradores destruyeron documentación, negaron la existencia de los centros clandestinos o modificaron los lugares. La prueba se construye mediante una lectura crítica de cada fuente y de sus coincidencias.

La memoria pública necesita esa rigurosidad. Las políticas de señalización, preservación y acceso a los sitios de represión deben apoyarse en investigaciones sólidas, como plantea el balance sobre políticas de memoria en la provincia de Buenos Aires.

Responsabilidad estatal y continuidad judicial

La Escuela de Suboficiales pertenecía a una estructura estatal. Por eso, el análisis no debe reducirse a la conducta individual de determinados agentes: es necesario examinar órdenes, jerarquías, tareas de inteligencia, logística y mecanismos de encubrimiento.

La reconstrucción técnica puede aportar nuevas líneas para identificar autores mediatos, responsables de unidad y partícipes necesarios. También ayuda a establecer conexiones entre secuestros, centros de detención y destinos finales de las víctimas, aspectos centrales para evitar investigaciones fragmentadas.

La búsqueda de justicia requiere proteger los archivos, conservar los sitios y garantizar el acceso a la información. En ese marco, las organizaciones de derechos humanos advierten que las reformas procesales no deben debilitar la investigación oral ni las garantías de las víctimas; el rechazo al nuevo Código Procesal expresa esa preocupación.

Preservar Campo de Mayo como prueba y memoria

Los espacios donde funcionó el terrorismo de Estado son documentos históricos en sí mismos. Su preservación permite comprender dimensiones que no siempre aparecen en un expediente: distancias, sonidos, visibilidad, accesos y relaciones entre edificios.

Convertir Campo de Mayo en un sitio de memoria implica garantizar investigación, señalización, protección patrimonial y participación de sobrevivientes, familiares y organismos. La apertura pública debe impedir que el predio vuelva a ser un territorio inaccesible o sometido a versiones oficiales incompletas.

El informe técnico ofrece una herramienta para sostener esa tarea. Sus conclusiones deben incorporarse a las causas judiciales, a los archivos públicos y a las políticas educativas que mantienen vigente el compromiso con memoria, verdad y justicia.

Difundí la evidencia, acompañá a los organismos de derechos humanos y reclamá la preservación integral de Campo de Mayo. Sostener la investigación sobre la Escuela de Suboficiales es una forma concreta de enfrentar la impunidad y defender el derecho colectivo a conocer lo ocurrido.